Emily Coutiño Escudero el 22/05/2026
No es solo quién eres, sino junto a quién caminas cuando estás empezando a dar los primeros pasos de tu carrera.
La juventud se caracteriza por diversas aristas como proyección, impaciencia e independencia; en lo personal la veía como una oportunidad única y urgente de consolidarme como profesionista; cuando la mayor parte del tiempo el consejo de mi mentora resonaba con las palabras: No corras, construye.
El programa de mentorías es uno de los actos más desinteresados y humanos con los que cuenta Mujeres en Compliance, debido a que la mentoría en etapas tempranas de la carrera profesional no se trata sólo de explicar un concepto técnico de compliance; sino de encontrar a alguien con una visión de más de 20 años de experiencia que sea capaz de mirar hacia atrás y reconocer en ti una capacidad que tú misma apenas empiezas a vislumbrar.
En mi camino, fue la mentoría de Paola Villalvazo. Conocerla fue un punto de inflexión. Encontrar una mentora que responda con la misma prontitud y esmero con la que trata cualquier otro aspecto de su vida, es un privilegio. No solo me ha enseñado sobre derecho; me ha enseñado que la excelencia es un hábito y la amabilidad una elección consciente. Y que sin importar que tan saturada esté la agenda, siempre se puede responder con amor y precisión.
Hubo un momento clave en nuestras sesiones en el que yo buscaba iniciar una maestría y dejar mi trabajo en el sector público. Una urgencia precipitada de querer correr antes de caminar. Su guía fue el componente que dio orden a mi transición, recordando que cada día, desde el lugar donde estás, puedes construir la vida que sueñas.
Sigo trabajando en la Subsecretaría de Planeación y Transición Energética y estudio mi maestría por las tardes, hoy mi prioridad es la construcción a largo plazo. Decidí cambiar el ascenso inmediato por la profundidad de mi maestría y seguir con el aprendizaje técnico en la SENER. La mentoría bien focalizada, deja grandes lecciones; entiendo que especializarse no es detenerse, sino tomar impulso; y que sacrificar temporalmente la velocidad del crecimiento vertical es la única forma de asegurar que cuente con los cimientos necesarios para sostenerme, cuando sea el momento de ascender.
En la práctica de la abogacía casi siempre estás rodeada de incertidumbre y competitividad, por lo que conocer a una mujer que con seguridad diga "apuesto por tí y el límite es el cielo” es el refugio más valioso que una profesionista puede tener.
Quizás los ciclos profesionales nos lleven por caminos distintos, pero me llevo la mentoría de Paola para siempre.
Tags: mentoría carrera profesional
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